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 Fueros de Valencia

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Nicolino
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Localización : Játiva, Reino de Valencia

MensajeTema: Fueros de Valencia   Jue Ene 03, 2013 7:30 pm

Yustebv escribió:
ELS FURS DE VALÈNCIA

Citación :
    FUEROS DEL REINO DE VALENCIA


    In Dei Nomine. A todos los que la presente vieren y entendieren sabed que las Cortes de Valencia, máximo órgano legislador del Reino, reforman el Fuero otorgado por el Rey Anzo I de Valencia, haciendo uso de las facultades que les son propias. Aprobada queda la presente carta, ley primera y suprema del Reino de Valencia, fuente de derecho, compendio de derechos, deberes y obligaciones, a los que están sujetos todos los poderes, subordinados y beneficiados todos los valencianos y sometidas todas las gentes que bajo su autoridad se encuentren.

    Sean estos Fueros máximos garantes de la soberanía del Reino de Valencia, declarada en las Cortes Constituyentes del vigesimosexto día del tercer mes del Año de Gracia de Nuestro Señor de mil cuatrocientos cincuenta y siete; así como símbolo supremo de su libertad, fuente de unión entre los valencianos, cimiento para la justicia y motivo para la paz. Que nos provea de bienestar general a todos los que hoyamos este suelo y que asegure los beneficios de la estabilidad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar pacíficamente en nuestra tierra.

    Invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia, otorgamos estos Fueros para el Reino de Valencia, y si algún día alguien quebrare lo que por voluntad nuestra hemos establecido y que es costumbre en esta tierra, que Dios y Valencia se lo reclamen, y que si alguien dictara ley o norma en contravención de lo aquí escrito, no tenga validez alguna.



    Título I: Del Reino de Valencia.

    Capítulo I: De la naturaleza del Reino de Valencia

    Artículo 1.

    El Reino de Valencia incluye dentro de sus fronteras las villas de Castellón, Denia, Játiva y Segorbe, la ciudad de Valencia, así como las aldeas, caminos y puentes, pagos, campos, tierras y heredades, recursos locales, explotaciones mineras, canteras y similares, costas y aguas, así como lugares despoblados, dentro de sus áreas de influencia, y todos aquellos territorios que, bien por legítimo derecho, bien por conquista en guerra justa, se decida su anexión.

    Artículo 2.

    La ciudad capital del Reino de Valencia es la ilustre ciudad de Valencia.

    Artículo 3.

    El blasón del Reino de Valencia es inclinado hacia la derecha, de oro, con cuatro palos de gules, llamados barras; timbrado con un yelmo de plata coronado; mantelete que cuelga en azur, con una cruz paté curvilínea y fijada con punta aguzada de plata, forrado de gules; por cimera, un dragón naciente de oro, alado, linguado de gules y dentado de plata, otrora dada al Reino por el Rey Pedro II.

    Artículo 4.

    La señera del Reino de Valencia está compuesta de cuatro barras de gules sobre campo de oro, coronadas sobre franja enjoyada de azur junto al asta, otorgada a Valencia por el Rey Pedro II.

    Capítulo II: De la Religión

    Artículo 1.

    La Iglesia Aristotélica, Universal y Romana es la oficial del Reino de Valencia. Es deber del Rey practicar la religión aristotélica y defenderla a ultranza, debiendo obrar siempre según la enseñanzas de Aristóteles y Christos.

    Artículo 2.

    Son tolerados y respetados únicamente los cultos averroísta y espinozista.

    Artículo 3.

    El Reino de Valencia reconoce a la Santa Iglesia Aristotélica como única portadora de verdad, y sus relaciones con el Reino de Valencia se fijarán en el Concordato, que tendrá rango y fuerza de ley.

    Capítulo III: De los estamentos y el vasallaje


    Artículo 1.
    Se considera súbdito valenciano a toda persona que posea su residencia principal dentro de las fronteras del Reino de Valencia.

    Artículo 2.

    Quedan enmarcados los súbditos valencianos en tres estamentos con representación en Cortes a través de sus respectivos brazos: el Clero (Brazo Eclesiástico), la Nobleza (Brazo Militar) y la Burguesía (Brazo Real).

    Artículo 3.

    Es derecho de todo súbdito valenciano poder expresarse libremente con el respeto debido al Rey, a la Generalidad y a sus miembros, a los Ayuntamientos, a la administración en general, a la Iglesia Aristotélica, a sus ministros y a la nobleza; poder desplazarse libremente en todo el territorio del Reino salvo en los casos en los que la ley disponga lo contrario; tener un juicio justo; acudir al Rey, a la Generalidad o al Alcalde en audiencia; acudir al Tribunal Real o de Apelación; gozar de la protección del Fuero en el Reino y de la protección de la diplomacia valenciana fuera de sus fronteras; y aspirar a un cargo electo o administrativo, cuando la ley no disponga cosa contraria.

    Artículo 4.

    Es deber de todo súbdito valenciano el cumplimiento de las leyes y normas del Reino y el acatamiento de las decisiones reales, gubernamentales, nobiliarias y municipales que se dicten con arreglo a la ley; la defensa del Reino en caso de necesidad; y el respeto a la fe y a la Iglesia Aristotélica.

    Artículo 5.

    El Clero y la Nobleza poseen regímenes, privilegios y obligaciones que quedarán establecidos y regulados por dos respectivos Estatutos con categoría de Ley Foral, dictados con acuerdo de los Síndicos representantes de ambos estamentos.

    Artículo 6.

    Las Cortes conceden y revocan títulos, honores, feudos y villas, su control y jurisdicción a los nobles, y éstos le juran fidelidad, asistencia y servicio militar a favor del Reino.

    Capítulo IV: De los extranjeros

    Artículo 1.

    Se considera extranjero a todo aquél que no goza del estatus de súbdito valenciano.

    Artículo 2.

    Es derecho de todo extranjero en el Reino de Valencia poder expresarse libremente con el respeto debido al Rey, a la Generalidad y a sus miembros, a los Ayuntamientos, a la administración en general, a la Iglesia Aristotélica, a sus ministros y a la nobleza; tener un juicio justo; acudir al Rey, a la Generalidad o al Alcalde en audiencia; y acudir al Tribunal Real o de Apelación.

    Artículo 3.

    Es deber de todo extranjero en el Reino de Valencia el cumplimiento de las leyes y normas del Reino y el acatamiento de las decisiones reales, gubernamentales y municipales que se dicten con arreglo a la ley; y el respeto a la fe y a la Iglesia Aristotélicas.


    Título II: Fuentes de derecho y ordenamiento jurídico.

    Artículo 1.

    El presente Fuero es la máxima norma jurídica del Reino de Valencia. Toda ley y norma que se dicte en contravención de lo aquí dispuesto no tendrá ningún tipo de validez, así como toda ley y norma que contravenga una superior.

    Artículo 2.

    1. Los Fueros constituyen la norma suprema del Reino y pilar del resto del ordenamiento jurídico valenciano a los que están sujetas todas las leyes, instituciones y personas que se hallen bajo su jurisdicción.

    2. La elaboración y propuesta de modificaciones al Fuero deben partir del Consejo Real, de las Cortes o del Consejo de la Generalidad, y podrán ser debatidas y enmendadas en Cortes previamente a la votación.

    3. La aprobación de dichas modificaciones requerirá del voto favorable de dos tercios de los Síndicos de las Cortes y la posterior sanción y promulgación por parte del Rey o del Consejo Real.

    Artículo 3.

    Por debajo de los Fueros y desprendidos de los mismos son fuentes de Derecho según la siguiente jerarquía los que a continuación se enumeran:

    a) Leyes y Estatutos Forales.
    b) Decretos Reales.
    c) Decretos Forales.
    d) Reales Ordenanzas.
    e) Ordenanzas.
    f) Leyes Señoriales.
    g) Usanzas.
    h) Usos y costumbres.
    i) Jurisprudencias.

    Artículo 4.

    1. Las Leyes y los Estatutos Forales conforman en primer término el Derecho Foral, desarrollando el Fuero y regulando materias para ellos previstas o concretas de cierta relevancia y no transitorias.

    2. La elaboración y propuesta de proyectos de Leyes y Estatutos Forales, así como la iniciativa de su modificación y derogación, deben partir del Consejo Real, de las Cortes o del Consejo de la Generalidad, y podrán ser debatidos y si correspondiera enmendados en Cortes previamente a la votación.

    3. La aprobación de dichos proyectos y de las modificaciones y derogaciones requerirá del voto favorable de la mayoría absoluta de los Síndicos de las Cortes y la posterior sanción y promulgación por parte del Rey o del Consejo Real.

    Artículo 5.

    1. Los Decretos Forales y Reales son dictados para cuestiones concretas y con carácter urgente y transitorio.

    2. La elaboración, aprobación, modificación y derogación de los Decretos Reales, así como su posterior sanción y promulgación corresponden al Rey de Valencia o al Consejo Real.

    3. La elaboración y propuesta de proyectos de Decretos Forales, así como la iniciativa de su modificación y derogación, deben partir del Consejo de la Generalidad, y podrán ser debatidos y si correspondiera enmendados en el mismo previamente a la votación.

    3.a) La aprobación de dichos proyectos y de las modificaciones y derogaciones requerirá del voto favorable de la mayoría absoluta de los Consejeros del Consejo de la Generalidad y la posterior sanción y promulgación por parte del Gobernador. En caso de extrema urgencia el Gobernador podrá sancionar y promulgar Decretos Forales unilateralmente, que habrán de cumplir con lo antedicho en un plazo máximo de tres días.

    4. La vigencia de los Decretos Forales y Reales expirará en el plazo que fijen los mismos, no pudiendo exceder en ningún caso un plazo superior a los tres meses.

    5. Los Decretos Forales y Reales serán tratados en Cortes a petición respaldada por mayoría simple de los Síndicos, cumpliendo el proceso legislativo ordinario y adquiriendo rango de Ley o Estatuto Foral de ser aprobados o derogándose en caso contrario.

    Artículo 6.

    1. Las Reales Ordenanzas son las normas de carácter reglamentario que regulan el funcionamiento, organización y gestión de las actividades e instituciones inherentes a las funciones reales.

    2. La elaboración, aprobación, modificación y derogación de las Reales Ordenanzas, así como su posterior sanción y promulgación corresponden al Rey o al Consejo Real por delegación del primero.

    3. Mediante Reales Ordenanzas debe el Rey nombrar a los miembros del Consejo Real y al resto de funcionarios reales, así como crear, organizar, controlar y gestionar los diversos órganos que bajo su único mando se hallen.

    Artículo 7.

    1. Las Ordenanzas son las normas de carácter reglamentario que regulan el funcionamiento, organización y gestión de las actividades e instituciones inherentes a las funciones gubernamentales.

    2. La elaboración, aprobación, modificación y derogación de las Ordenanzas, así como su posterior sanción y promulgación corresponden al Gobernador o a los consejeros de la Generalidad por delegación del primero.

    3. Mediante Ordenanzas debe el Gobernador nombrar a los consejeros y al resto de funcionarios de la Generalidad, así como crear, organizar, controlar y gestionar los diversos órganos que bajo su mando se hallen.

    Artículo 8.

    1. Las Leyes Señoriales conforman en primer orden el Derecho Local y su jurisdicción se limita a los dominios que el noble poseedor del título tenga asociados.

    2. La elaboración, aprobación, modificación, derogación, sanción y promulgación de las Leyes Señoriales corresponden al noble titular.

    3. El Rey o el Consejo Real podrán derogar, conforme a derecho, las Leyes Señoriales.

    Artículo 9.

    1. Las Usanzas ocupan el segundo y último orden en el Derecho Local y escrito y su jurisdicción se limita al dominio que el Ayuntamiento tenga asociado.

    2. La elaboración, aprobación, modificación, derogación, sanción y promulgación de las Usanzas corresponden al Alcalde titular del Ayuntamiento.

    Artículo 10.

    En ausencia de ley escrita los usos y costumbres de ámbito local o general constituirán fuente de Derecho y podrán ser aplicados en causas judiciales.

    Artículo 11.

    Tanto el Juez del Consejo de la Generalidad como el Tribunal Real de Apelaciones crean jurisprudencia en su interpretación de las leyes que adquirirán valor jurídico.

    Artículo 12.

    Son, además, principios generales del Derecho valenciano:

    a) La irretroactividad de toda ley y norma del Reino.
    b) La invalidez de la ignorancia de la ley como excusa.
    c) La imposibilidad de doble punición por un mismo hecho y en una misma instancia.
    d) La preferencia por la resolución útil de las causas judiciales sin menoscabo de la justicia.


    Título III: De la Corona.

    Capítulo I: Del Rey de Valencia.

    Artículo 1.

    El Rey de Valencia lo es por la gracia de Dios. Máxima fuente de poder y autoridad del Reino, el soberano ejerce la máxima representación del Reino de Valencia, nombra y revoca a los cargos de las instituciones reales, ostenta el mando supremo de los ejércitos del Reino y arbitra entre las instituciones valencianas.

    Artículo 2.

    La figura del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad.

    Artículo 3.

    Gobierna el Rey apoyándose en el Consejo Real, nombrado por él, así como otras instituciones que pudieran conformarse mediante Estatuto en la Carta Real.

    Artículo 4.

    El Rey de Valencia delega la función administrativa en la Diputación del General o Generalidad y en los Ayuntamientos, la función legislativa en las Cortes de Valencia como instancia superior en el orden y la función judicial en el Tribunal Real o de Apelación. El Rey habrá de supervisar el buen funcionamiento de dichas instituciones y mediar entre ellas

    Artículo 5.

    El sucesor al trono será propuesto por Su Majestad el Rey y debe ser ratificado por las Cortes de Valencia por mayoría de 2/3. Desde ese momento ostentará el título de Príncipe de Liria y Jérica.

    Artículo 6.

    La preeminencia a la sucesión al trono viene determinada, independientemente del sexo, mediante el siguiente orden:

    ☩ El hijo primogénito del Rey.
    ☩ Los hijos no primogénitos del Rey.
    ☩ La línea descendiente del Rey.
    ☩ La línea ascendiente del Rey.
    ☩ La línea colateral directa del Rey.

    Artículo 7.

    En caso de extinguirse los legítimos pretendientes al trono o no hallar la ratificación necesaria podrá el Rey nombrar un sucesor fuera de sus familiares.

    Artículo 8.

    1. A la muerte o abdicación del Rey, el Príncipe de Liria y Jérica deberá ser ratificado por las Cortes del Reino por mayoría simple.

    2. De no lograr el Príncipe de Liria y Jérica la mayoría suficiente en las Cortes, el Regente o el Consejo Real en ausencia del primero, abrirá un periodo de candidaturas donde cualquier valenciano, con los requisitos exigidos por en el artículo 8.3, podrá pretender al trono.

    3. Si se diese el caso citado en el artículo 8.2, los postulantes a la corona deberán residir en Valencia desde un periodo superior a seis meses, estar bautizados en la fe aristotélica, ser burgueses o de mayor condición (nivel 2 en adelante), no tener delitos de sangre ni pillaje, así como no haber sido condenados por traición o alta traición al Reino.

    4. Se le reconoce al Príncipe de Liria y Jérica el derecho a postularse de nuevo junto a los demás pretendientes y en sus mismas condiciones.

    5. Las Cortes deberán aprobar la elección del nuevo Rey por mayoría de 2/3.

    Artículo 9.

    El Regente, en caso de haberlo, tendrá las atribuciones forales del Rey respecto a las Cortes, habrá de mantener el buen funcionamiento de las instituciones reales y procurar que el interregno dure lo mínimo posible.

    Artículo 10.

    1. A la muerte del Rey comenzaría un interregno en el que sería nombrado Regente, según el siguiente orden: quien hubiera designado el Rey en su testamento, su consorte o alguien elegido por el Consejo Real.

    2. Si a la muerte del Rey no hubiera Príncipe de Liria y Jérica, el Regente tendrá que reunir al Consejo Real que estudiará y presentará a las Cortes del Reino la persona que considere más adecuada para ser el sucesor, a quien se le aplicará el estatus del que goza el Príncipe de Liria y Jérica. Si en un mes el Regente no cumpliera con su cometido, le serán retiradas las atribuciones forales respecto a las Cortes y éstas proveerán de sucesor segñun lo dispuesto en el artículo 8.

    Capitulo II: Del Rey de la Corona de Aragón.

    Artículo 1.

    El Reino de Valencia reconoce como lícito el título histórico de Rey de la Corona de Aragón.

    Artículo 2.

    El Reino de Valencia reconocerá como legítimo portador del título histórico de Rey de la Corona de Aragón a todo aquel que lo ostente sin valerse, directa o indirectamente, del uso de la fuerza o de la coacción a ninguno de los Reinos con derecho a voto.

    Artículo 3.

    El Rey de la Corona de Aragón recibirá en territorio valenciano, conforme a la tradición y la historia, el tratamiento protocolario propio de la dignidad de un monarca.

    Artículo 4.

    El Rey de la Corona de Aragón no ostenta potestad alguna en el Reino de Valencia ni podrá hacer uso del título de Rey de Valencia. En caso de que así lo hiciera, perdería el tratamiento protocolario que este Fuero le reconoce.

    Artículo 5.

    No se le reconoce al Rey de la Corona de Aragón el derecho a invadir las potestades correspondientes al Rey de Valencia.


    Título IV: De las Instituciones del Reino.

    Capítulo I: De las Cortes

    Artículo 1.

    Las Cortes de Valencia son el máximo órgano legislativo del Reino. En ellas confluyen los tres estamentos representativos de Valencia, presididos por el Rey o por el Canciller, que ostentan voto de calidad.

    Artículo 2.

    Confluyen en las Cortes el Rey y los Síndicos de los tres estamentos en que están enmarcados los súbditos valencianos mediante sus respectivos brazos:

    a) Brazo Eclesiástico, representante de la Iglesia Aristotélica, con tres asientos.

    b) Brazo Militar, representante de la Nobleza, con tres asientos.

    c) Brazo Real -o de las Universidades-, representante del Pueblo, con un asiento por villa.

    Artículo 3.

    El cargo de Síndico es privativo de los súbditos valencianos e incompatible con los siguientes:

    a) Justicia Mayor o Jurado del Tribunal Real de Apelaciones.

    b) Consejero de la Generalidad.

    c) Alcalde.

    Artículo 4.

    Los Síndicos son los representantes de los tres estamentos. Tienen voz y voto, han de residir, de hecho y de derecho, en Valencia, y encontrarse en ella mientras dure su mandato.

    Artículo 5.


    Las Cortes Valencianas tienen competencia sobre los siguientes apartados:

    a) La propuesta por mayoría absoluta de la concesión y revocación de títulos nobiliarios, honores y distinciones por parte del Rey.

    b) La autorización por mayoría absoluta de la declaración de la guerra y la firma de la paz a petición del Consejo de la Generalidad o del Consejo Real.

    c) En caso de producirse una crisis gubernamental, la petición por mayoría absoluta de un cambio en el Consejo de la Generalidad.

    d) Las facultades legislativas previstas en los Fueros.

    e) La sanción de los tratados internacionales que involucren al Reino en conflictos armados o comprometan su seguridad.

    f) Las funciones de control institucional, nombramiento de funcionarios y las demás previstas en la presente.

    Artículo 6.

    El funcionamiento de las Cortes será regulado mediante Estatuto Foral, observando los siguientes preceptos:

    a) Estarán facultados para convocar las Cortes, según orden de preferencia, El Rey, el Consejo Real, el Arzobispo de Valencia, como principal prelado del Reino, y el Gobernador, procedente de la voluntad de los súbditos valencianos; así como sus inferiores en grado en caso de imposibilidad de los primeros.

    b) Los Síndicos tendrán voz y un único escaño y voto cada uno. Presidirá las sesiones el Rey o, en su ausencia, el Canciller Real.

    c) Cada Brazo mantendrá siempre a sus Síndicos designados, se hallen las Cortes sesionando o no, como base para el principio de eficacia y celeridad que habrá de regirlas.

    Capítulo II: Del Consejo de la Generalidad Valenciana.

    Artículo 1.

    El Consejo de la Generalidad Valenciana está integrado por doce Consejeros, uno de ellos Gobernador y Presidente de la Generalidad, renovados cada dos meses como máximo.

    Artículo 2.

    El Consejo de la Generalidad Valenciana tiene competencia sobre los siguientes apartados:

    a) La solicitud ante el Consejo Real de la declaración de la guerra y la paz.

    b) Las facultades normativas previstas en los Fueros.

    c) La gestión de los presupuestos, el patrimonio, la ganadería y la minería del Reino.

    d) La supervisión y regulación mediante Ley Foral de un cuerpo encargado de velar por el cumplimiento de la ley.

    e) El comercio interno y externo y la firma y sanción de los tratados internacionales que impliquen obligaciones financieras y comerciales.

    f) La supervisión y regulación mediante Ley Foral de la Universidad del Reino.

    g) La recaudación de impuestos.

    h) La supervisión y regulación mediante Ley Foral de los puertos y aguas del Reino.

    i) El mantenimiento del orden y la seguridad del Reino.

    Capítulo III: Del Tribunal Real de Apelaciones

    Artículo 1.

    El Tribunal Real de Apelaciones se compone de tres miembros: el Justicia Mayor y dos Jurados.

    Artículo 2.

    El funcionamiento del Tribunal Real de Apelaciones será regulado mediante Estatuto Foral, observando los siguientes preceptos:

    a) Competerá al Tribunal Real de Apelaciones la revisión de manera inapelable de las sentencias emitidas por el Juez del Reino, de oficio o a instancias de parte. Sólo las Cortes del Reino, por mayoría absoluta, podrán revocar una sentencia del Tribunal Real de Apelaciones.

    b) El Tribunal Real de Apelaciones será el encargado de resolver los conflictos de competencias entre instituciones y el respeto a la jerarquía legal y normativa, con especial atención al Fuero, de oficio o en atención a un recurso particular.

    c) El Estatuto Foral del Tribunal Real de Apelaciones podrá ampliar sus competencias siempre que no se invadan las de otros órganos y que mantengan coherencia con el espíritu de la Institución.

    Capítulo IV: De los ayuntamientos.

    Artículo 1.

    1. Los Ayuntamientos son los órganos principales de la política local, hay uno en cada villa y ciudad y están regidos por un Alcalde, renovado cada treinta días como máximo.

    2. Cada Alcalde podrá escoger a un Tribuno y constituir un Consejo que le auxilien en sus funciones.

    Artículo 2.

    Los Ayuntamientos tienen competencia sobre los siguientes apartados:

    a) Las facultades legislativas previstas en los Fueros.

    b) La seguridad interior de su jurisdicción y la vigilancia en el cumplimiento de las leyes, bajo la autoridad del Consejo de la Generalidad.

    c) La apertura de juicios de alcance local y general a petición del Consejo de la Generalidad.

    d) La recaudación de impuestos municipales.


    Disposición transitoria única:
    Toda ley y norma vigente que se oponga a la presente continuará siendo de aplicación y obligada revisión por parte de la institución competente para [/rp]su sustitución o derogación. Dicha revisión se llevará a cabo en la mayor brevedad posible y contemplará en primer orden una revisión estatutaria de las Cortes y del Tribunal Real de Apelaciones.

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MensajeTema: Re: Fueros de Valencia   Mar Mar 14, 2017 11:53 pm

Citación :
      FUEROS DEL REINO DE VALENCIA


    In Dei Nomine. A todos los que la presente vieren y entendieren sabed que las Cortes de Valencia, máximo órgano legislador del Reino, reforman el Fuero otorgado por el Rey Anzo I de Valencia, haciendo uso de las facultades que les son propias. Aprobada queda la presente carta, ley primera y suprema del Reino de Valencia, fuente de derecho, compendio de derechos, deberes y obligaciones, a los que están sujetos todos los poderes, subordinados y beneficiados todos los valencianos y sometidas todas las gentes que bajo su autoridad se encuentren.

    Sean estos Fueros máximos garantes de la soberanía del Reino de Valencia, declarada en las Cortes Constituyentes del vigesimosexto día del tercer mes del Año de Gracia de Nuestro Señor de mil cuatrocientos cincuenta y siete; así como símbolo supremo de su libertad, fuente de unión entre los valencianos, cimiento para la justicia y motivo para la paz. Que nos provea de bienestar general a todos los que hoyamos este suelo y que asegure los beneficios de la estabilidad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar pacíficamente en nuestra tierra.

    Invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia, otorgamos estos Fueros para el Reino de Valencia, y si algún día alguien quebrare lo que por voluntad nuestra hemos establecido y que es costumbre en esta tierra, que Dios y Valencia se lo reclamen, y que si alguien dictara ley o norma en contravención de lo aquí escrito, no tenga validez alguna.


    TÍTULO I: Del Reino de Valencia.

    Capítulo I: De la naturaleza del Reino de Valencia

    Artículo 1.- El Reino de Valencia incluye dentro de sus fronteras las villas de Castellón, Denia, Játiva y Segorbe, la ciudad de Valencia, así como las aldeas, caminos y puentes, pagos, campos, tierras y heredades, recursos locales, explotaciones mineras, canteras y similares, costas, ríos, mares y aguas, así como lugares despoblados, dentro de sus áreas de influencia, y todos aquellos territorios que, bien por legítimo derecho, bien por conquista en guerra justa, se decida su anexión.

    Art. 2.- La ciudad capital del Reino de Valencia es la Dos Veces Leal ciudad de Valencia.

    Art. 3.- El blasón del Reino de Valencia es inclinado hacia la derecha, de oro, con cuatro palos de gules, llamados barras; timbrado con un yelmo de plata coronado; mantelete que cuelga en azur, con una cruz paté curvilínea y fijada con punta aguzada de plata, forrado de gules; por cimera, un dragón naciente de oro, alado, linguado de gules y dentado de plata, otrora dada al Reino por el Rey Pedro II.

    Art. 4.- La señera del Reino de Valencia está compuesta de cuatro barras de gules sobre campo de oro, coronadas sobre franja enjoyada de azur junto al asta, otorgada a Valencia por el Rey Pedro II.

    Capítulo II: De la Religión

    Art. 1.- La Iglesia Aristotélica, Universal y Romana es la oficial del Reino de Valencia. Es deber de quién fuera que reine en Valencia, practicar la religión aristotélica y defenderla a ultranza, debiendo obrar siempre según la enseñanzas de Aristóteles y Christos.

    Art. 2.- El Reino de Valencia reconoce a la Santa Iglesia Aristotélica como única portadora de verdad, y sus relaciones (así como las de las otras religiones) con el Reino de Valencia, se fijarán en el Concordato, que tendrá rango y fuerza de ley, bajo estatuto de Tratado.

    Capítulo III: De los súbditos, los estamentos y el vasallaje

    Art. 1.- Se considera súbdito valenciano a toda persona que posea su residencia principal dentro de las fronteras del Reino de Valencia.

    Art. 2.- Quedan enmarcados todos los súbditos valencianos en tres estamentos con representación en Cortes a través de sus respectivos brazos: el Clero (Brazo Eclesiástico), la Nobleza (Brazo Nobiliario) y la Burguesía (Brazo Real).

    Art. 3.- Es derecho de todo súbdito valenciano poder expresarse libremente con el respeto debido a quién gobierne en Valencia, a la Generalidad y a sus miembros, a los Ayuntamientos, a la administración en general, a la Iglesia Aristotélica, a sus ministros y a la nobleza; poder desplazarse libremente en todo el territorio del Reino salvo en los casos en los que la ley disponga lo contrario; tener un juicio justo; acudir a las Instituciones del Reino, a la Generalidad o al Alcalde en audiencia; acudir al Tribunal Real o de Apelación; gozar de la protección del Fuero en el Reino y de la protección de la diplomacia valenciana fuera de sus fronteras; y aspirar a un cargo electo o administrativo, cuando la ley no disponga cosa contraria.

    Art. 4.- Es deber de todo súbdito valenciano el cumplimiento de las leyes y normas del Reino y el acatamiento de las decisiones que se dicten con arreglo a la ley; la defensa del Reino en caso de necesidad; y el respeto a la fe y a la Iglesia Aristotélica.

    Art. 5.-El Clero y la Nobleza poseen regímenes, privilegios y obligaciones que quedarán establecidos y regulados por dos respectivos Estatutos, el Concordato y la Res Nobilis respectivamente.

    Capítulo IV: De los extranjeros

    Art. 1.- Se considera extranjero a todo aquél que no goza del estatus de súbdito valenciano.

    Art. 2.- Es derecho de todo extranjero en el Reino de Valencia poder expresarse libremente con el respeto debido al Rey, a la Generalidad y a sus miembros, a los Ayuntamientos, a la administración en general, a la Iglesia Aristotélica, a sus ministros y a la nobleza; tener un juicio justo; acudir al Rey, a la Generalidad o al Alcalde en audiencia; y acudir al Tribunal Real o de Apelación.

    Art. 3.- Es deber de todo extranjero en el Reino de Valencia el cumplimiento de las leyes y normas del Reino y el acatamiento de las decisiones reales, gubernamentales y municipales que se dicten con arreglo a la ley; y el respeto a la fe y a la Iglesia Aristotélicas.

    TÍTULO II: Fuentes de Derecho y Ordenamiento Jurídico

    Capítulo I: Generalidades

    Art. 1.- El presente Fuero es la máxima norma jurídica del Reino de Valencia. Toda ley y norma que se dicte en contravención de lo aquí dispuesto no tendrá ningún tipo de validez, así como toda ley y norma que contravenga una superior.

    Art. 2.- La legislación valenciana asumirá la siguiente jerarquía, siendo fuentes de Derecho, en el siguiente orden de importancia:

      1.- Fuero de Valencia

      2.- Leyes y Estatutos Forales

      3.- Ordenanzas Reales

      4.- Decretos Reales

      5.- Ordenanzas

      6.- Decretos del Gobernador

      7.- Usanzas

    Art. 3.- Los nobles, sujetos a todas aquellas normas de mayor jerarquía, podrán emitir edictos y normas inherentes al uso de sus derechos vasálicos en sus respectivos feudos, teniendo validez sólo dentro de sus límites.

    Art. 4.- En ausencia de ley escrita los usos y costumbres de ámbito local o general constituirán fuente de Derecho y podrán ser aplicados.

    Art. 5.- Tanto el Juez del Consejo de la Generalidad como el Tribunal de Apelaciones crean jurisprudencia en su interpretación de las leyes que adquirirán valor jurídico.

    Art. 6.- Son principios generales del Derecho valenciano:

      1.- La irretroactividad de toda ley y norma del Reino.

      2.- La invalidez de la ignorancia de la ley como excusa.

      3.- La imposibilidad de doble punición por un mismo hecho y en una misma instancia.

      4.- La preferencia por la resolución útil de las causas judiciales sin menoscabo de la justicia.

    Art. 7.- Los valencianos pertenecientes a Gremios Militares que cometan algunos de los delitos contemplados en el Fuero Militar, serán juzgados por proceso extraordinario según estipule el mismo.

    Capítulo II: Los Fueros

    Art. 1.- Los Fueros constituyen la norma suprema del Reino y pilar del resto del ordenamiento jurídico valenciano a los que están sujetas todas las leyes, instituciones y personas que se encuentren bajo su jurisdicción.

    Art. 2.- La elaboración y propuesta de modificaciones al Fuero pueden partir de cualquier Síndico o asistente a las Cortes, y podrán ser debatidas y enmendadas en Cortes previamente a la votación.

    Art. 3.- Los Fueros, como Carta Magna valenciana, no pueden ser derogados, pero sí modificados. La aprobación de dichas modificaciones requerirá del voto favorable de dos tercios de los Síndicos de las Cortes y la posterior sanción y promulgación por parte del Rey o del Consejo Real.

    Capítulo III: Las Leyes Forales

    Art. 1.- Las Leyes y los Estatutos Forales conforman en primer término el Derecho Foral, desarrollando el Fuero y regulando las principales instituciones, así como aquellas materias que revistan de un carácter no transitorio.

    Art. 2.- La elaboración y propuesta de proyectos de Leyes y Estatutos Forales, así como la iniciativa de su modificación y derogación, pueden partir de cualquier Síndico o asistente a las Cortes, y podrán ser debatidas y enmendadas en Cortes previamente a la votación.

    Art. 3.- La aprobación de dichos proyectos y de las modificaciones y derogaciones requerirá del voto favorable de la mayoría absoluta de los Síndicos de las Cortes y la posterior sanción y promulgación por parte del Rey o del Consejo Real.

    Capítulo IV: Las Reales Ordenanzas

    Art. 1.- Las Reales Ordenanzas son las normas de carácter reglamentario que regulan el funcionamiento, organización y gestión de las actividades e instituciones inherentes a las atribuciones reales.

    Art. 2.- La elaboración, aprobación, modificación y derogación de las Reales Ordenanzas, así como su posterior sanción y promulgación corresponden al Rey o al Consejo Real por delegación del primero.

    Capítulo V: Los Decretos Reales

    Art. 1.- Los Decretos Reales son dictados por el Rey o el Consejo Real por delegación del primero para atender cuestiones concretas y de carácter urgente y transitorio, dentro del ámbito de competencias de las instituciones reales.

    Art. 2.- La duración de dichos Decretos será definida en los mismos, no pudiendo ser superior a 4 meses.

    Capítulo VI: Las Ordenanzas

    Art. 1.- Las Ordenanzas son las normas de carácter reglamentario que regulan el funcionamiento, organización y gestión de las actividades e instituciones inherentes a las funciones de la Generalitat.

    Art. 2.- La elaboración, aprobación, modificación y derogación de las Ordenanzas, así como su posterior sanción y promulgación corresponden al Consejo de la Generalitat. Dichas normas son aprobadas por mayoría simple tras votación con una duración de al menos 3 días de plazo.

    Capítulo VII: Los Decretos del Gobernador

    Art. 1.- Los Decretos del Gobernador son dictados por el Gobernador para atender cuestiones concretas y de carácter urgente y transitorio, no pudiendo exceder los 2 meses de duración, debiendo ser validados por el Consejo como Ordenanza en caso de desear extenderse su plazo por encima de dicho término.

    Art. 2.- El Consejo de la Generalitat podrá vetar un Decreto de esta naturaleza en caso de disentir, lo cual será posible por mayoría simple. Asimismo, podrá con la misma mayoría simple, transformar el decreto en Ordenanza.

    Capítulo VIII: Las Usanzas

    Art. 1.- Las Usanzas regulan el Derecho Local y su jurisdicción se limita al dominio que el Ayuntamiento tenga asociado.

    Art. 2.- La elaboración, aprobación, modificación, derogación, sanción y promulgación de las Usanzas corresponden al Alcalde titular del Ayuntamiento. Se requerirá la autorización de la Generalitat, expresada por el Gobernador, para promulgar dicha Usanza.

    Art. 3- El Consejo de la Generalidad, previa votación por mayoría simple y tras la revisión y autorización por parte del Tribunal de Apelación, podrá derogar, conforme a derecho, las Usanzas.

    TÍTULO III: DE LA CORONA.

    Capítulo I: Del Rey de Valencia.

    Art. 1.- El Rey de Valencia lo es por la Gracia de Dios. Máxima fuente de poder y autoridad del Reino, el soberano ejerce la máxima representación del Reino de Valencia, nombra y revoca a los cargos de las instituciones que dependen únicamente de él, ostenta el mando supremo de los ejércitos del Reino y arbitra entre las instituciones valencianas.

    Art. 2.- Gobierna el Rey apoyándose en el Consejo Real, nombrado por él, así como otras instituciones que pudieran conformarse por Real Ordenanza o Ley o Estatuto Foral.

    Art. 3.- El Rey de Valencia delega la función administrativa en la Diputación del General o Generalidad y en los Ayuntamientos, la función legislativa en las Cortes de Valencia como instancia superior en el orden, la función judicial en el Tribunal Real o de Apelación. El Rey habrá de supervisar el buen funcionamiento de dichas instituciones y mediar entre ellas.

    Art. 4.- El Rey de Valencia solicitará al Consejo de Armas la declaración de la guerra y la paz, quienes habrán de aprobarlo o no, por votación.

    Art. 5.- El Rey de Valencia gobierna desde su coronación hasta su muerte, abdicación o revocación por parte de las Cortes del Reino de Valencia. Sin embargo, el Rey habrá de tener en cuenta los principios de justicia y buen gobierno, no temiendo el abdicar antes de su muerte, en caso de desear transferir el poder a gobernantes más jóvenes, o que sus fuerzas flaqueen.

    Art. 6.- Podrán optar a la sucesión del Rey de Valencia, todo súbdito valenciano que se encuentre en el estamento de la Nobleza, y que haya residido en el Reino por un período superior a dos años, siendo requerido estar bautizado en la fe aristotélica y practicarla regularmente, así como participar activamente en el contexto social del Reino de Valencia.

    Art. 7.- La sucesión real podrá efectuarse una vez verificado el Trono Vacante. Se considerará abierta la sucesión real por Trono Vacante, ante la muerte (verificada en el momento de la culminación de los funerales del monarca, según el rito aristotélico), abdicación (verificada en el momento de la promulgación de puño y letra del Rey, de su carta donde abdica expresamente y sin lugar a controversias) o la revocación (verificada en el momento en que las Cortes publican el edicto revocatorio correspondiente).

    Art. 8.- El Rey podrá designar en vida un heredero a quien otorgará el título de Príncipe de Lliria y Jérica. El Príncipe será el sucesor natural del Rey, y habrá de ser ratificado por las Cortes. Sin embargo, las Cortes podrán rechazar al Príncipe, y elegir a otro candidato libremente.

    Art. 9.- En caso de que las Cortes no hayan ratificado al Príncipe de Lliria y Jérica como Heredero en Vida del Rey, o que el Rey no haya designado ningún Príncipe de Lliria y Jérica, podrá reclamar el trono cualquiera que cumpliera con los requisitos detallados en el Artículo 6, debiendo abrirse un plazo de 15 días para que quienes cumplieran dichas condiciones, presentaran y expusieran su reclamación ante las Cortes. Seguirá un plazo de debate entre las Cortes y dichos candidatos por otros 21 días, y tras ello, una votación de 7 días (pudiéndose votar a favor de cualquiera de los candidatos, o pudiéndose optar por la abstención).

    Art. 10.- Para proclamar como Rey de Valencia a uno de dichos candidatos, el mismo debería haber obtenido más de 2/3 de los votos emitidos (incluyendo las abstenciones), tras lo cual dicha decisión será anunciada y se celebrará la ceremonia de coronación.

    Art. 11.- En caso de que ningún candidato obtenga la mayoría necesaria, las votaciones se repetirán, hasta que alguien obtenga dicha mayoría.

    Art. 12.- Se establecerá un período de Regencia cuando el rey se halle incapacitado de alguna manera para ejercer sus obligaciones y atribuciones de manera temporal. También se dispondrá una Regencia en caso de Trono Vacante. La Regencia por incapacidad del Rey, podrá extenderse sólo durante 4 meses consecutivos, tras los cuales, en caso de no poder asumir el Rey sus funciones, se considerará que el mismo se encuentra incapacitado para gobernar, y que el Reino se encuentra en Trono Vacante.

    Art. 13.- Los poderes detentados por el Regente serán análogos a los del Rey, pero siempre se harán en nombre del legítimo soberano, situación reflejada también en todos los ámbitos hasta que el Monarca tome de nuevo las riendas. Ítem, el nombre del Rey deberá preceder al del Regente en todos los documentos públicos y actos institucionales.

    Art. 14.-
    Tanto en caso de ausencia como en caso de muerte del Rey, el orden de las personas llamadas a ejercer la Regencia será de la siguiente manera. En primer lugar quien el Rey haya dispuesto según su voluntad, en segundo lugar el Príncipe de Lliria y Jérica si hubiese alcanzado la edad precisa, en tercer lugar quien fuere designado por el Consejo Real, y en último caso el noble que fuera designado por la Corte de los Ricos Hombres.

    Capitulo II: Del Rey de la Corona de Aragón.

    Art. 1.- El Reino de Valencia reconoce como lícito el título histórico de Rey de la Corona de Aragón, recibiendo, conforme a la tradición y a la historia, todos los honores, tratamientos y prerrogativas propias de un Monarca extranjero

    Art. 2.- El Reino de Valencia reconocerá como legítimo portador del título histórico de Rey de la Corona de Aragón a todo aquel que lo ostente sin valerse, directa o indirectamente, del uso de la fuerza o de la coacción a ninguno de los Reinos con derecho a voto.

    Art. 3.- El Rey de la Corona de Aragón no ostentará potestad, poder o atribución alguna en el Reyno de Valencia. No podrá hacer uso del título de Rey de Valencia, y los súbditos del Reyno no estarán ligados a él por juramento de fidelidad ni podrán rendirle vasallaje. En caso de que el Monarca de la Corona de Aragón no lo respetase, o quisiera apoderarse de los poderes o potestades del Rey de Valencia, o invadir las tierras del Reino, o someter a sus habitantes, o hacer ofensa a la Santa Iglesia Aristotélica Romana, será despojado de todo honor y prerrogativa en el Reyno, y será considerado enemigo de los valencianos.

    TÍTULO IV: DE LAS INSTITUCIONES DEL REINO

    Capítulo I: De las Cortes

    Art. 1.- Las Cortes de Valencia son el máximo órgano legislativo del Reino. En ellas confluyen los tres estamentos representativos de Valencia, presididos por el Rey, por el Regente o por el Canciller, que ostentan voto de calidad.

    Art. 2.- Confluyen en las Cortes el Rey, o el Regente, y los Síndicos de los tres estamentos en que están enmarcados los súbditos valencianos mediante sus respectivos brazos:

      1.- Brazo Eclesiástico, representante de la Iglesia Aristotélica, con tres asientos.

      2.- Brazo Nobiliario, representante de la Nobleza, con tres asientos.

      3.- Brazo Real, representante del Pueblo, con un asiento por urbe.


    Art. 3.- El funcionamiento de las Cortes, así como las incompatibilidades y requisitos para ser Síndicos, vendrán dados por su propio Estatuto, siendo la condición de Síndico privativa de los súbditos valencianos, que representan a los tres estamentos, tendrán voz y voto, y habrán de residir en el Reino de Valencia.

    Art. 4.- Las Cortes Valencianas tienen competencia sobre los siguientes apartados:

      1.- La elección y revocación del Rey de Valencia.

      2.- En caso de producirse una crisis gubernamental, la petición por mayoría absoluta de un cambio en el Consejo de la Generalidad.

      3.- Las facultades legislativas previstas en los Fueros.

      4.- Las funciones de control institucional, nombramiento de funcionarios y las demás previstas en la presente.

    Art. 6.- El funcionamiento de las Cortes será regulado mediante Estatuto Foral, observando los siguientes preceptos:

      1.- Estarán facultados para convocar las Cortes, según orden de preferencia, El Rey,el Regente, el Consejo Real, el Arzobispo de Valencia, como principal prelado del Reino, y el Gobernador, procedente de la voluntad de los súbditos valencianos; así como sus inferiores en grado en caso de imposibilidad de los primeros.

      2.- Los Síndicos tendrán voz y un único escaño y voto cada uno. Presidirá las sesiones el Rey, o Regente, o en su ausencia, el Canciller Real.

      3.- El Rey o Regente contará con voto de calidad en las Cortes que presida, expresándose únicamente en caso de empate.

    Capítulo II: Del Consejo de la Generalidad Valenciana.

    Art. 1.- El Consejo de la Generalidad Valenciana está integrado por doce Consejeros, uno de ellos Gobernador y Presidente de la Generalidad, renovados cada dos meses como máximo.

    Art. 2.- El Consejo de la Generalidad Valenciana tiene competencia sobre los siguientes apartados:

      1.- Las facultades legislativas previstas en los Fueros.

      2.- La gestión de los presupuestos, el patrimonio, la ganadería y la minería del Reino.

      3.- La supervisión y regulación mediante Ordenanza de un cuerpo encargado de velar por el cumplimiento de la ley.

      4.- El comercio interno y externo, así como todas las normas relacionadas al mismo.

      5.- La legislación y aplicación de la justicia ordinaria, definiendo los delitos comunes por medio de una Ordenanza de Justicia, así como el dictado y la ejecución de las sentencias.

      6.- La recaudación de impuestos extraordinarios y aquellos que las oficinas les permitan.

      7.- El mantenimiento del orden y la seguridad interna del Reino, en tanto no existan superposiciones con las funciones del Ejército Real, del cual deberán velar por su manutención.

    Capítulo III: Del Tribunal Real de Apelaciones

    Art. 1.- El Tribunal Real de Apelaciones se compone de tres miembros: el Justicia Mayor y dos Jurados.

    Art. 2.- Los cargos que componen el Tribunal Real de Apelaciones, el Justicia Mayor y los dos Jurados, serán privativos de los súbditos valencianos, y serán incompatibles con los siguientes cargos y circunstancias:

      1.- Gobernador o Consejero de la Generalidad.

      2.- Tener antecedentes penales graves.

      3.- Tener un proceso judicial abierto o pendiente en el momento de la elección.

    Art. 3.- El funcionamiento del Tribunal Real de Apelaciones será regulado mediante Estatuto Foral, observando los siguientes preceptos:

      1.- Competerá al Tribunal Real de Apelaciones la revisión de manera inapelable de las sentencias emitidas por el Juez del Reino, de oficio o a instancias de parte. Sólo las Cortes del Reino, por mayoría absoluta, podrán revocar una sentencia del Tribunal Real de Apelaciones.

      2.- El Tribunal Real de Apelaciones será el encargado de resolver los conflictos de competencias entre instituciones y el respeto a la jerarquía legal y normativa, con especial atención al Fuero, de oficio o en atención a un recurso particular.

      3.- Asimismo, resolverá cualquier controversia legal o duda que pudiera generarse, teniendo sus palabras condición de sentencia definitiva en la materia, siendo la única institución habilitada a realizar la interpretación oficial de la Ley.

      4.- El Estatuto Foral del Tribunal Real de Apelaciones podrá ampliar sus competencias siempre que no se invadan las de otros órganos y que mantengan coherencia con el espíritu de la Institución.

    Capítulo IV: De los ayuntamientos.

    Art. 1.- Los Ayuntamientos son los órganos principales de la política local, hay uno en cada villa y ciudad y están regidos por un Alcalde, renovado cada treinta días como máximo.

    Art. 2.- Cada Alcalde podrá escoger a un Tribuno y constituir un Consejo que le auxilien en sus funciones.

    Art. 3.- Los Ayuntamientos tienen competencia sobre los siguientes apartados:

      1.- Las facultades legislativas previstas en los Fueros.

      2.- La milicia y guardias locales, así como la vigilancia en el cumplimiento de las leyes, bajo la autoridad del Consejo de la Generalidad.

      3.- La apertura de juicios de alcance local y general a petición del Consejo de la Generalidad.

      4.- La recaudación de impuestos municipales.

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